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Connections 2006 - Trimestre 3
Volumen 8, Número 3

 

* Debido a restricciones de copyright, las ilustraciones y tablas originales no aparecen en estos artículos


El mapa más detallado de la radiación cósmica de fondo confirma el modelo de creación bíblico

Hugh Ross, Ph.D.

Un equipo de astrónomos estadounidenses y canadienses fortaleció dramáticamente el caso a favor de la creación del big bang (completamente bíblico1) cuando dieron a conocer el último mapa de la radiación remanente del evento de origen cósmico.2 El equipo hizo público su análisis basado en tres años de observaciones continuas de esa radiación cósmica de fondo por satélite: la Sonda de Anisotropía de Microondas Wilkinson (WMAP). Este análisis, de lejos el más meticuloso y detallado a la fecha, arroja cinco confirmaciones independientes del modelo de creación del big bang caliente.3

Confirmación de la inflación

Este modelo de big bang caliente propone que la expansión continua y relativamente constante del universo a partir de un comienzo real del espacio, el tiempo, la materia y la energía fue interrumpida por un período muy breve de expansión sumamente rápida cuando el universo tenía menos de una trillonésima de trillonésima de segundo. Esta hiperinflación del universo primitivo explicaría cómo el universo permanece térmicamente conectado. Gracias a su capacidad para brindar la primera imagen jamás de todo el cielo de la polarización de la radiación de fondo, WMAP pudo determinar con una certeza asombrosa que la inflación temprana y rápida realmente ocurrió.4

Confirmación de la nucleosíntesis

Según el modelo de creación del big bang caliente, cierta fracción del hidrógeno del universo se fusionó para formar helio durante los primeros cuatro minutos posteriores al principio. Los datos de WMAP permiten que los astrónomos calculen cuál sería esa fracción si el modelo de creación del big bang caliente es correcto. Esta fracción entonces puede ser comparada con la abundancia observada y medida del helio en las primeras estrellas que nacieron en el universo. El porcentaje de helio medido en las primeras estrellas formadas es de 0,249 ± 0,009.5 La cifra de WMAP es de 0,24815 ± 0,00033.6 Una correspondencia tan asombrosa entre la abundancia esperada y la abundancia observada es evidencia poderosa a favor del modelo.

Confirmación de la quintaesencia

"Quintaesencia" es un término abarcador para constantes o leyes de la física aún desconocidas o para variaciones aún no observadas en una o más constantes de la física. Los astrónomos tienden a invocar a estos elementos como una forma de eludir (o al menos reducir) el nivel fenomenal de diseño requerido por sus hallazgos relacionados con la densidad de masa cósmica y la densidad de energía oscura. Los astrónomos propusieron una forma de determinar el nivel "posible" de quintaesencia, que consistía en medir algo que llamaron el parámetro w. Los nuevos datos de WMAP permiten la primera medición precisa de este parámetro w. Si la quintaesencia no existe, el parámetro w debería ser igual a 1.0. Si la quintaesencia existe, el parámetro w divergirá significativamente de 1.0. Según los resultados de WMAP, w = 0,97 ± 0,08.7 Esta medición deja poco lugar para eludir el extraordinario nivel de diseño en la densidad de masa cósmica y la densidad de energía oscura.

Confirmación de la semilla galáctica

En la cosmología del big bang, se considera que los puntos calientes remanentes del evento de creación cósmico sirven como las "semillas" alrededor de las cuales las galaxias y los racimos de galaxias se forman. Los nuevos resultados de WMAP son tan detallados que los astrónomos pueden comparar de cerca, por primera vez, las ubicaciones de los puntos calientes en la radiación con las ubicaciones de las galaxias y los racimos de galaxias, según se observan en estudios tales como el reciente Estudio Digital Sloan del Cielo (SDSS). Estas comparaciones revelan una concordancia precisa.

Confirmación de la edad

Los resultados de WMAP también permiten la medición más precisa hasta ahora de cuánto tiempo ha transcurrido desde el evento de creación cósmico. Esa cifra es 13.730 ± 150 millones de años.8 La cantidad de lugares decimales y la reducción del margen de error confirman una predicción de la cosmología del big bang, que la investigación en curso arrojaría una consistencia cada vez mayor y una disparidad cada vez menor entre las diferentes mediciones de la edad cósmica.

A través de estas cinco pruebas independientes, los nuevos resultados de WMAP desafían potentemente los intentos especulativos de eludir la conclusión de que un Agente más allá del espacio y el tiempo creó el universo y lo diseñó exquisitamente para que los humanos puedan existir. Como tantos otros descubrimientos trascendentales en astronomía, los últimos hallazgos de WMAP apoyan la premisa de que el avance científico es un aliado y no un enemigo de la fe cristiana.

[Para un relato más detallado de este descubrimiento y su importancia teológica, consulte las transmisiones archivadas del 21 de marzo y del 2 de mayo de 2006 del programa Creation Update, en www.reasons.org]

Referencias

  1. Dado que la Biblia, miles de años atrás, predijo las características fundamentales de la cosmología del big bang, incluyendo la expansión cósmica continua desde un comienzo real del espacio y el tiempo, las pruebas astronómicas para ese tipo de evento de creación son equivalentes a confirmar la explicación de creación bíblica. Ver Hugh Ross, "Big Bang-The Bible Taught It First," in The Creator and the Cosmos, 3rd ed. (Colorado Springs: NavPress, 2001), 23-29.
  2. Christopher Wanjek, "Ringside Seat to the Universe's First Split Second," Goddard Space Flight Center Press Release, March 16, 2006,
    http://www.nasa.gov/vision/universe/starsgalaxies/wmap_pol.html.
  3. D. N. Spergel et al., "Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP) Three Year Results: Implications for Cosmology," Astrophysical Journal Supplement (2006), en proceso de impresión.
  4. Los resultados de la polarización permitieron al equipo de WMAP calcular el "índice espectral escalar" para el universo. Para un universo sin inflación este índice sería igual o mayor a 1.0. Para un universo con inflación, el índice sería 0.95. La respuesta de WMAP fue 0,951 ± 0,017.
  5. Keith A. Olive and Evan D. Skillman, "A Realistic Determination of the Error on the Primordial Helium Abundance: Steps Toward Nonparametric Nebular Helium Abundances," Astrophysical Journal 617 (2004): 29-49.
  6. D. N. Spergel et al., en proceso de impresión.
  7. D. N. Spergel et al., en proceso de impresión.
  8. D. N. Spergel et al., en proceso de impresión.

Los bioquímicos preguntan: "¿Qué tan bajo puede ir la vida?"

Fazale (Fuz) R. Rana, Ph.D.

"¿Qué tan bajo puede uno ir?". Esta pregunta tan conocida desafía a los bailadores del limbo a maniobrar debajo de un palo que se sostiene cada vez más cerca del piso. Algunos bioquímicos han participado en un baile del limbo propio. Los avances en la biología molecular hacen que sea posible que los científicos asuman el desafío de determinar "¿Qué tan bajo puede ir la vida?" al evaluar la complejidad mínima de la vida.

El conocimiento de la complejidad mínima de la vida tiene que ver directamente con los modelos del origen de la vida. Los modelos evolucionistas requieren que la vida sea relativamente simple en su forma mínima. Por otra parte, el modelo de creación de Reasons To Believe predice que la vida mínima será inherentemente compleja si es realmente la obra de un Creador.1

Una forma en que los bioquímicos miden la complejidad mínima de la vida es a través de el conjunto de genes esenciales, aquellos genes que son indispensables para la vida. El conocimiento de la identidad y cantidad de estos genes no negociables brinda comprensión de los procesos bioquímicos estrictamente necesarios para que una entidad sea reconocida como viviente.

Los genes son regiones a lo largo de la molécula de ADN que almacenan información que la maquinaria de la célula usa para fabricar proteínas. Las proteínas realizan prácticamente todas las actividades bioquímicas de la vida. Por esta razón, el conjunto de genes esenciales arroja información acerca de las operaciones biológicas fundamentales que son absolutamente necesarias para la vida y, por lo tanto, sirve como un indicador de la complejidad mínima de la vida.

Los biólogos moleculares han ideado varios métodos para identificar los genes esenciales. Un enfoque hace uso de la bacteria Mycoplasma genitalium. Este microbio tiene la menor cantidad de genes (482) de todo organismo conocido. Como parásito, M. genitalium se las arregla con relativamente pocos genes porque depende de la bioquímica del huésped que infecta. Los bioquímicos piensan que el genoma de M. genitalium (la suma de sus genes) se aproxima a lo que podría considerarse el conjunto de genes esenciales. Los investigadores han aprendido que, deshabilitando al azar genes del genoma de M. genitalium, pueden determinar cuáles genes son esenciales al observar si el microbio muere o no.

Un estudio anterior, publicado en 1999, estimó que el conjunto mínimo de genes estaba entre 265 y 350.2 Un estudio reciente que hizo uso de una metodología más rigurosa estimó que la cantidad esencial de genes era 382.3

Otros investigadores han tomado un rumbo diferente. En vez de usar un microbio con un genoma casi mínimo, los bioquímicos han estudiado bacterias sumamente complejas en un intento por identificar el conjunto de genes esenciales. Un estudio reciente trabajó con Pseudomonas aeruginosa, un microbio con 5.962 genes conocidos.4 Como ocurrió con los estudios de M. genitalium, los investigadores deshabilitaron genes al azar y llegaron a la conclusión de que el conjunto mínimo de genes era 335 genes.

Los bioquímicos están encontrando que, sea que el palo se ponga inicialmente alto o bajo, el limbo genético termina esencialmente en el mismo lugar. ¿Qué tan bajo puede ir la vida? Evidentemente, no mucho por debajo de 380 genes. La vida en su esencia mínima parece ser irreductiblemente compleja, tal como lo predice el modelo de creación de Reasons To Believe.

Referencias:

  1. Fazale Rana and Hugh Ross, Origins of Life: Biblical and Evolutionary Models Face Off (Colorado Springs, CO: NavPress, 2004), 43-44.
  2. Clyde A. Hutchinson, III et al., "Global Transposon Mutagenesis and a Minimal Mycoplasma Genome," Science 286 (1999): 2165-69.
  3. John I. Glass et al., "Essential Genes of a Minimal Bacterium," Proceedings of the National Academy of Sciences, USA103 (2006): 425-30.
  4. Nicole T. Liberati et al., "An Ordered, Nonredundant Library of Pseudomonas aeruginosa Strain PA14 Transposon Insertion Mutants," Proceedings of the National Academy of Sciences, USA 103 (2006): 2833-38.

¿Qué hace que el Dios cristiano sea único?

Kenneth Richard Samples

Durante más de una década enseñé cursos de filosofía y religión en una escuela pública del sur de California. Uno de los cursos que más me gustó enseñar fue la clase sobre religiones del mundo. La mayoría de los estudiantes que tomaban la clase estaban interesados en algo más que simplemente cumplir con su requisito en humanidades. Me alegró descubrir que la mayoría de estos estudiantes estaban interesados genuinamente en aprender acerca de las diversas religiones del mundo. Si bien tuve muchos excelentes estudiantes a lo largo de los años y muchísimas discusiones provocativas dentro y fuera del aula, un intercambio en particular con dos estudiantes se destaca en mi memoria. Este diálogo me desafió a pensar cuidadosamente en cómo el cristianismo difiere de dos de las otras principales religiones del mundo.

Un semestre tuve dos jóvenes brillantes y religiosamente devotas en mi clase. Una era judía y la otra, musulmana. Ambas estaban interesadas en saber cómo sus propias religiones se comparaban y contrastaban con otras religiones. Cuando hablé sobre el judaísmo y el islamismo, las dos estudiantes aportaron perspectivas útiles acerca de sus creencias y rituales religiosos específicos. La estudiante judía había vivido en Israel durante parte de su vida, y la musulmana había crecido en Egipto. Luego de una de mis charlas sobre el cristianismo, las dos jóvenes se me acercaron y me hicieron una pregunta punzante: "Exactamente, ¿cómo difiere el Dios del cristianismo de la perspectiva judía y musulmana de Dios?".

Les expliqué que el cristianismo histórico, así como el judaísmo y el islamismo,1 afirma la existencia de un Dios verdadero y vivo. Señalé que el cristianismo disfruta de una relación única y especial con el judaísmo. Sin embargo, también enfaticé tres formas distintivas en las que el Dios cristiano difiere de la concepción de Dios que se encuentra en estas otras dos religiones monoteístas del Oriente Medio. Les dije que, de hecho, que estas tres distinciones doctrinales separan a la fe cristiana de todos los demás sistemas religiosos, no sólo el judaísmo y el islamismo. Los tres conceptos (en cierto sentido) expresan el corazón teológico del cristianismo histórico.

La primera forma en que el cristianismo es distinto es en su concepción especial del monoteísmo. A diferencia del judaísmo tradicional y el islamismo, el Dios del cristianismo posee una pluralidad única y misteriosa de personas dentro de su esencia divina singular. En otras palabras, si bien Dios es uno en su ser, no obstante existe como tres personas (o centros de conciencia) distintas. Una forma de expresar esta clase especial de monoteísmo es decir que Dios es "un que y tres quienes". Es decir, en términos de lo que Dios es, Dios es un y sólo un ser divino. Pero, en términos de quién es Dios, Dios es tres personas distintas. Ninguna otra religión concibe a Dios de esta forma, distinguiendo entre la esencia singular de Dios, por un lado, y su pluralidad misteriosa de personas, por el otro.2

Una segunda diferencia yace en la forma inusual y extraordinaria que tuvo Dios, según el cristianismo, de revelarse en el mundo. Es básico para la creencia cristiana la visión de que una de esas personas divinas (a saber, el Hijo) asumió una auténtica naturaleza humana y se convirtió en un hombre. A diferencia de todas las demás religiones, el cristianismo histórico afirma que Dios vino a la tierra en carne humana. A la persona histórica de Jesús de Nazaret se la denomina nada menos que "Dios-hombre". Para el cristiano, encontrarse con Jesús es ver a Dios cara a cara. El Dios que hizo los cielos y la tierra ha visitado personalmente este planeta. Expliqué a las estudiantes que los musulmanes y los judíos tradicionales rechazan las osadas afirmaciones del cristianismo de que Jesús fue Dios Encarnado.

La tercera característica distintiva de la visión cristiana de Dios describe cómo este Dios santo y justo logra el perdón de los seres humanos pecadores y rebeldes. A diferencia de los dioses de prácticamente todas las demás religiones, el Dios cristiano no acepta a las personas basándose en la preponderancia de buenas obras hechas en la vida. Más bien, Dios el Hijo, Jesucristo, asumió sobre sí mismo -mientras estuvo en la cruz romana- el castigo justo por las acciones pecaminosas realizadas por seres humanos, y así apaciguó la ira justa de Dios. El sacrificio expiatorio de Jesús abrió el camino para que Dios expresara su misericordia y perdón hacia los pecadores arrepentidos. La redención o salvación, entonces, está provista sólo por la gracia de Dios, exclusivamente a través de la fe en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.

Terminé mi respuesta a las estudiantes afirmando que estas tres grandes verdades doctrinales ilustran la singularidad del concepto cristiano histórico de Dios. Me hicieron muchas más preguntas buenas y difíciles ese semestre, y también me enseñaron un par de cosas acerca de sus respectivas religiones. Las discusiones francas y saludables como ésta subrayan la verdad de que la visión que tiene una persona de Dios hace una diferencia crítica en la perspectiva general del mundo y la vida que tiene uno.

Este artículo ha sido adaptado del próximo libro de Kenneth Samples sobre cosmovisiones, a ser publicado en 2007.

Referencias

  1. Para una evaluación evangélica sobre las religiones del judaísmo y el islamismo, ver Winfried Corduan, Neighboring Faiths: A Christian Introduction to World Religions (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1998); see chapters 2 and 3 respectively.
  2. Para más información sobre la doctrina cristiana de la Trinidad, ver Kenneth Richard Samples, Without a Doubt: Answering the 20 Toughest Faith Questions (Grand Rapids, MI: Baker, 2004), chapter 5, "How Can God be Three and One?" 63-76.

Un tributo conmemorativo para Ronald H. Nash (1936-2006)

El Dr. Ronald H. Nash falleció el 10 de marzo luego de una larga enfermedad. Fue uno de los pensadores cristianos evangélicos más importantes del último medio siglo. Su impacto como profesor, autor y hombre de iglesia ha sido amplio y profundo, y su legado perdurará. Permítanme tocar brevemente cuatro áreas que me impresionaron acerca de este hombre extraordinario.

El Profesor Nash fue uno de los filósofos más teológicamente y bíblicamente astutos que he conocido jamás. Si bien capacitado formalmente en filosofía (Ph.D. de Syracuse University), estaba muy familiarizado con la teología sistemática, histórica y bíblica, y escribió con gran perspectiva acerca de las verdades del cristianismo. Su compromiso con una teología agustiniana básica se traslucía a través de toda su obra.

Ron Nash insistía en ver al cristianismo histórico como abarcador de una perspectiva vibrante y robusta del mundo y la vida. Rehusándose a ver la fe como un fárrago de pedazos teológicos sueltos, expuso y escribió elocuentemente acerca de cómo la cosmovisión cristiana impactaba todas las áreas importantes de la vida. La reflexión sobre las cosmovisiones fue un tema destacado en sus escritos.

Nash fue un escritor prolífico, y fue autor o editor de más de treinta libros. Sus obras trataban disciplinas como la filosofía, la teología, la historia y la apologética. Sus escritos reflejan claridad y cuidado en el pensamiento. Una vez dijo que no creía tener un pensamiento que no hubiera publicado. Sus muchos lectores ciertamente se beneficiaron de tanta diligencia.

Nash fue influido fuertemente por pensadores evangélicos como Gordon H. Clark y Carl F. H. Henry. Él, a su vez, mentoreó a muchos jóvenes filósofos y apologistas cristianos. Yo soy uno de los muchos que se beneficiaron de su aliento y apoyo.

Su fallecimiento me lleva a recordar su ingenio ágil y mordaz, su inclinación a contar historias y su inquebrantable compromiso con la verdad.

Kenneth Richard Samples


Gran colisión, hermosa luna

Jeff Zweerink, Ph.D.

Un experto en demoliciones estudia el edificio designado para la destrucción. Con un balanceo de la bola de demolición, debe derribar el edificio sin que los escombros salgan desparramados del terreno. Una operación tan precisa requiere que la bola del tamaño correcto golpee a la velocidad precisa. Si pega demasiado arriba sólo quitará el techo; si lo hace demasiado abajo, la tierra absorberá toda la fuerza destructora. Las posibilidades de una demolición fallada exceden largamente las de obtener resultados exitosos. Luego de exigentes cálculos, la bola de demolición pega justo, transformando al edificio en una pila de escombros fácil de limpiar.

Unos 50 millones de años luego de la formación del sistema solar, ocurrió una colisión con un ajuste fino similar entre la Tierra y un cuerpo del tamaño de Marte. Sin embargo, en vez de destruir la Tierra, la colisión brindó la materia prima para la formación de la luna terrestre. La colisión eyectó escombros en órbita que terminaron combinándose para formar la Luna. Simulaciones recientes de alta resolución del impacto1 confirman el ajuste fino del suceso que aseguró la supervivencia de la Tierra, la formación de la Luna y la transformación de la atmósfera de la Tierra.2

Las simulaciones muestran que los escombros eyectados de la Tierra tienen que haber consistido principalmente de material sólido o líquido -no gas-, porque si no el disco de escombros se habría disipado demasiado rápidamente como para combinarse en un satélite del tamaño de la Luna. Un impactador más grande habría generado más energía durante la colisión y, en consecuencia, material más vaporizado y gaseoso en el disco de escombros. Sin embargo, un impactador más pequeño no habría enriquecido la Tierra con los elementos pesados necesarios como para impulsar una tectónica de placas durante mucho tiempo ni brindaría la suficiente energía como para eyectar por completo la atmósfera primordial de la Tierra, asfixiante para la vida, hacia el espacio. (Este gas no hubiera pasado a formar parte del disco de escombros, sino que sería removido completamente del sistema de Tierra-Luna.) Por lo tanto, si el impactador hubiera sido más grande o más pequeño, la capacidad de la Tierra para soportar vida compleja avanzada (como los humanos) o vida microbiana abundante durante mucho tiempo se hubiera reducido rápidamente. Además, los autores notan que, si un planeta es demasiado grande, no puede tener una luna formada por un impacto gigante. El impacto formador de la Luna requiere un impactador del tamaño justo, que golpee a la Tierra a la velocidad justa, en el lugar preciso, con el ángulo exacto, y en el momento justo.

Así como el experto en demoliciones debe preparar su trabajo cuidadosamente para evitar un fracaso, el impacto formador de la Luna requirió varios factores precisos para que fuera exitoso. A medida que los avances científicos siguen revelando más factores finamente ajustados, la idea de que el impacto ocurrió simplemente por casualidad parece cada vez menos factible. Por otra parte, un ajuste fino tan preciso se lleva bien con el modelo de creación bíblica de Reasons To Believe, en el que un Creador sobrenatural interviene para asegurar la habitabilidad de la Tierra durante mucho tiempo en preparación para la humanidad.

Referencias

  1. Keiichi Wada, Eiichiro Kokubo, and Junichiro Makino, "High-Resolution Simulations of a Moon-Forming Impact and Postimpact Evolution," Astrophysical Journal 638 (2006): 1180-86.
  2. Kevin Zahnle, "Being There," Nature 433 (2005): 814-15; Hidenori Genda and Yutaka Abe, "Enhanced Atmospheric Loss on Protoplanets at the Giant Impact Phase in the Presence of Oceans," Nature 433 (2005): 842-44.

Un "castillo de naipes" encuentra fundamento

David H. Rogstad, Ph.D.

La medición de la expansión del universo (esencial para conocer su tamaño y edad) depende críticamente de lo que los astrónomos denominan la escala de distancia cósmica. Las distancias a los objetos más lejanos en el cielo no pueden medirse directamente sino deben ser construidas a través de una secuencia de pasos que algunas personas han caracterizado como un "castillo de naipes", debido a que si las distancias más cortas resultan incorrectas entonces toda la escala de distancias se viene abajo.

En dicha secuencia, las distancias de alrededor de cien años luz pueden ser medidas directamente usando un método de triangulación llamado paralaje.1 Sin embargo, las distancias mayores deben depender de "velas estándar". Estos objetos poseen alguna propiedad (como el ciclo de variabilidad de su intensidad) que puede vincularse con su brillo absoluto. Esta propiedad permite a los astrónomos usar la diferencia entre el brillo aparente y absoluto del objeto para estimar la distancia al objeto. Un ejemplo de una vela estándar es una estrella denominada cefeida variable,2 que brinda estimaciones de distancia hasta unos 10 millones de años luz. Su precisión depende de que la precisión de las distancias más cercanas -el fundamento del castillo de naipes-, medidas por paralaje, sean correctas.

Las supernovas Tipo Ia3 son otro ejemplo de una vela estándar. Estas estrellas que explotan permiten mediciones de distancia desde unos 10 millones de años luz hasta el borde del universo, a 13.000 millones de años luz. De nuevo, la precisión de estas distancias depende críticamente de la corrección de las distancias más cercanas.

Si bien los astrónomos han tenido bastante confianza en la corrección de la escala de distancia cósmica, mediciones relativamente recientes de VLBI (Interferometría de Línea de Base Muy Larga)4 han fortalecido esa confianza y han dado al "castillo de naipes" un fundamento seguro. VLBI hace uso de una red de antenas ubicadas estratégicamente alrededor del mundo y equipadas con sistemas de recepción ultrasensibles. Usando VLBI en una especie de paralaje inverso, los radioastrónomos han podido medir los movimientos propios muy pequeños (movimientos angulares a través de la línea de visión) de regiones compactas en la galaxia NGC 4258.5 Basándose en algunas suposiciones simples acerca de la geometría de la galaxia, han podido estimar la distancia correspondiente a este movimiento propio y, por lo tanto, derivar la distancia al objeto independientemente de toda otra técnica de medición. Las estimaciones previas de la distancia de la galaxia iban de unos 11 millones a casi 23 millones de años luz. Estas observaciones de VLBI arrojan una distancia de 23,5 +/- 0,9 millones de años luz.

Esta vasta mejora de la escala de distancia cósmica permitirá a los astrónomos -y a no astrónomos interesados- mirar hacia los extremos del universo y verificar dos de sus atributos clave: que el universo tuvo un comienzo y que continúa expandiéndose. Estas características, que forman parte del modelo de creación cósmica de Reasons To Believe, fueron reveladas por primera vez tan atrás como hace 3500 años por los autores de la Biblia.6

Referencias

  1. Aprenda más acerca del paralaje aquí:
    http://www-spof.gsfc.nasa.gov/stargaze/Sparalax.htm.
  2. Aprenda más acerca de las cefeadas variables aquí:
    http://imagine.gsfc.nasa.gov/docs/science/mysteries_l1/cepheid.html.
  3. Aprenda más acerca de las supernovas aquí:
    http://imagine.gsfc.nasa.gov/docs/science/know_l2/supernovae.html.
  4. Aprenda más acerca de esta técnica en:
    http://dsnscience.jpl.nasa.gov/vlbi.html.
  5. J. R. Herrnstein et al., "A Geometric Distance to the Galaxy NGC4258 from Orbital Motions in a Nuclear Gas Disk," Nature 400 (1999): 539-41.
  6. Hugh Ross, A Matter of Days (Colorado Springs, CO: NavPress, 2003), 139-48.

Traducción: Alejandro Field ― Original: Connections - July 2006

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