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Connections 2006 - Trimestre 1
Volumen 8, Número 1

 

* Debido a restricciones de copyright, las ilustraciones y tablas originales no aparecen en estos artículos


LA CIENCIA AL DÍA

Por qué el universo es como es

por Hugh Ross, Ph.D.

En el libro de ciencia de mayor venta de todos los tiempos, el autor Stephen Hawking explica que ningún humano está satisfecho hasta tener respuestas completas a las siguientes preguntas: "¿Cuál es la naturaleza del universo?, ¿Cuál es nuestro lugar en él, y de dónde surgió él y nosotros? y ¿Por qué es como es?".1

Desde una perspectiva naturalista, el dolor, la muerte, la descomposición y el mal que los humanos y toda la vida experimentan no cumplen ningún propósito real. Son, simplemente, consecuencia de un conjunto aleatorio de coincidencias cósmicas que permiten que exista la vida.

En incontables publicaciones y conferencias los naturalistas afirman que la explicación cristiana del origen, estructura e historia del universo -un modelo de creación bíblico- no puede ser correcto. Porque un Dios tan poderoso, amoroso y sabio como el que proclaman los cristianos habría hecho una tarea mucho mejor en la creación. "El Dios de ustedes tiene otras opciones", se quejan. "Podría haber construido un universo mejor, uno que no tuviera estas cosas".

Los propósitos de Dios al crear

La primera falacia que veo en esta queja se encuentra en la suposición de que el único propósito de Dios al crear el universo sería (o debería haber sido) brindar un entorno perfectamente cómodo para la vida, especialmente la vida humana. Hay una segunda falacia en la suposición de que Dios quiso que esta creación fuera "la creación", el único y permanente hogar para la humanidad; es decir, el paraíso o la utopía.

Desde una perspectiva cristiana, Dios podría tener innumerables razones para crear el universo, la Tierra y la vida de la forma en que lo hizo. La Biblia declara una razón (la número 1 abajo) y da a entender al menos seis más:

  1. manifestar y declarar los atributos de Dios, específicamente su gloria, poder, justicia, sabiduría, participación y amor;
  2. brindar un hábitat adecuado para una variedad de vida física, y para los seres humanos en particular;
  3. brindar un contexto físico e histórico para que el Hijo de Dios asuma una forma humana para llevar a cabo la reconciliación del hombre con Dios;
  4. brindar los recursos necesarios para que la raza humana desarrollara rápidamente la civilización y la tecnología para lograr la ocupación de todo el mundo;
  5. brindar a la humanidad la mejor plataforma de observación posible para descubrir, y hasta medir, las expresiones de la gloria, el poder, la sabiduría y el amor de Dios;
  6. brindar un teatro para la conquista rápida (en términos astronómicos) y eficiente del mal; y
  7. brindar a los seres humanos la preparación y el entrenamiento que necesitarán para cumplir su propósito y disfrutar plenamente de su recompensa en la nueva creación.

Si bien estos temas ofrecen alguna perspectiva de los propósitos de Dios en la creación -especialmente que Cristo realizaría la redención- un modelo de la creación bíblico completo es inalcanzable, y nadie debería sorprenderse de que algunos aspectos enigmáticos permanezcan completamente sin explicación.

Sin embargo, el punto clave es que todos deberían permanecer completamente asombrados de que Dios pudiera crear un único universo que pudiera lograr tanto, y con tanta eficacia y eficiencia. Los escépticos que dicen que podría haberlo hecho mejor harían bien en reflexionar en lo que se requiere para diseñar un universo que pudiera realizar simultáneamente aun unos pocos de los propósitos mencionados. A veces los desafío a hacerlo.

Segunda creación

Una diferencia crítica entre los relatos de creación bíblicos y otros escenarios de creación es la promesa de una nueva creación que algún día reemplazará a la creación actual. Esta nueva creación va más allá de una restauración del paraíso. Es una creación radicalmente y gloriosamente distinta, regida por leyes diferentes y enmarcada por dimensiones diferentes.2

Según Romanos y Apocalipsis, el universo en el que residimos actualmente espera la liberación de sus limitaciones actuales, incluyendo la presencia del pecado y sus consecuencias.3 Cuando el plan de Dios -a través de Cristo- de redimir la cantidad completa de humanos caídos haya sido logrado, este universo habrá cumplido sus propósitos. En ese momento, Dios quitará este universo de existencia y nos introducirá en una creación muy superior. Dicho de otra forma, la creación presente es la creación perfecta para que Dios logre su plan de redención y conquiste el mal al hacerlo. La nueva creación que vendrá después es la creación perfecta en la que Dios podrá prodigar su amor sobre aquellos humanos que han aceptado, por su gracia, la oferta de la redención del pecado.

La promesa de una nueva creación que reemplazará a la creación actual sugiere que Dios tiene propósitos para la humanidad más allá de los indicados anteriormente. Por lo tanto, si bien los humanos están dotados para valorar y disfrutar a la creación actual, en la nueva creación necesitarán capacidades nuevas y mucho mayores para el amor y el disfrute.4 En 1 Corintios 2:9, el apóstol Pablo nos recuerda que "como está escrito: 'Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman'".

Referencias

  1. Stephen W. Hawking, A Brief History of Time (New York: Bantam Books, 1988), 171.
  2. Hugh Ross, Beyond the Cosmos, 2nd ed. (Colorado Springs, CO: NavPress, 1999), 217-28.
  3. Romanos 8:18-23; Apocalipsis 20:7-21:8.
  4. Para seguir estudiando acerca de la nueva creación, ver Ross, Beyond the Cosmos, 217-28.

LA CIENCIA AL DÍA

Marte parece cada vez más seco

por Jeff Zweerink, Ph.D.

"Sigan el agua", dicen los astrobiólogos, y la búsqueda de vida extraterrestre terminará siendo fructífera inevitablemente.

El agua se reconoce casi universalmente como esencial para la vida, así que muchos científicos creen que se encontrará vida donde los investigadores encuentren abundante agua líquida. La motivación para este tipo de investigación surge de los problemas insalvables para un origen naturalista para la vida en la Tierra.

Desde una perspectiva astronómica, Marte es un lugar obvio donde buscar agua líquida. El planeta es físicamente similar a la Tierra, y tiene evidencias de agua en varias partes y rasgos geológicos similares a los de la Tierra que se forman mediante el agua. La evidencia del año pasado parece apoyar la idea de que el agua se encontraba presente en varias partes de Marte.1,2 Sin embargo, otro cuerpo de evidencia creciente sostiene que el agua líquida existió en la superficie de Marte sólo durante breves períodos de tiempo.3,4

Un hallazgo poderoso muestra que la temperatura de superficie de Marte ha estado por encima de 0oC durante no más de unos pocos millones de años a lo largo de los últimos 4.000 millones de años. Irónicamente, el meteorito que dio lugar a afirmaciones de la existencia de vida marciana fosilizada es el mismo meteorito que establece el carácter congelado perpetuo de la superficie marciana (y los primeros kilómetros superiores de la corteza de Marte). El meteorito marciano ALH84001 fue fechado en 4.000 millones de años usando mediciones radiosotópicas con argón y uranio/plomo. El argón es un gas noble, así que su abundancia es sensible a la cantidad de calor que ha experimentado el meteorito. Sin embargo, la fecha del argón para el meteorito coincide con la fecha del uranio/plomo, así que los científicos determinaron que su temperatura estuvo por debajo del punto de congelamiento del agua durante todo el tiempo menos un máximo de 1 millón de años, un tiempo demasiado breve como para esperar vida bajo escenarios naturalistas.

Un segundo descubrimiento revela depósitos cada vez mayores de olivino (un silicato similar a un mineral que contiene hierro y magnesio) en rasgos geológicos recientes y antiguos sobre Marte. El olivino se desgasta rápidamente en presencia de agua líquida. Por lo tanto, no serían de esperar abundantes depósitos de olivino si existieran cuerpos de agua que hayan estado mucho tiempo sobre la superficie de Marte en los últimos 4.000 millones de años. (Sin embargo, bolsones de agua líquida unos pocos kilómetros dentro de la corteza pueden interactuar con el olivino, iniciando procesos no biológicos que explican el metano atmosférico que algunos científicos han usado para argumentar a favor de bacterias marcianas.5)

Da la impresión de que la estrategia de "sigan el agua" permanece congelada por el progreso científico. El creciente cuerpo de evidencia de que nunca existió agua líquida durante mucho tiempo sobre Marte fortalece el caso a favor de que la Tierra es el único cuerpo sustentador de vida en el sistema solar, y probablemente en el universo.

Referencias

  1. David C. Catling, "Twin Studies on Mars," Nature 436 (2005): 42-43.
  2. "Researchers Detect Methane on Mars," http://www.spacedaily.com/news/mars-life-04v.html, acceso el 30 de noviembre de 2005.
  3. David L. Shuster and Benjamin P. Weiss, "Martian Surface Paleotemperatures from Thermochronology of Meteorites," Science 309 (2005): 594-600.
  4. P. R. Christensen et al., "Evidence for Magmatic Evolution and Diversity on Mars from Infrared Observations," Nature 436 (2005): 504-09.
  5. Christopher Oze and Mukul Sharma, "Have Olivine, Will Gas: Serpentinization and the Abiogenic Production of Methane on Mars," Geophysical Research Letters 32 (2005): L10203.

LA CIENCIA AL DÍA

Los primeros fósiles de chimpancé causan problemas para la evolución

por Fazale (Fuz) R. Rana, Ph.D.

¿Dónde estuvo usted el 1 de septiembre de 2005? Tal vez se perdió el anunció de un gran avance científico: la influyente revista Nature publicó la secuencia completa del genoma del chimpancé.1

Este logro admirable recibió abundante publicidad porque preparó el camino para que los biólogos realizaran comparaciones genéticas detalladas entre humanos y chimpancés.2

Lamentablemente, la fanfarria que rodeó el genoma del chimpancé eclipsó un descubrimiento más significativo. En el mismo número, Nature publicó un informe que describe los primeros fósiles de chimpancé encontrados jamás. Este avance científico esperado durante tanto tiempo apenas fue tomado en cuenta por la fascinación con el genoma del chimpancé. Las noticias de los dos descubrimientos produjeron diferentes reacciones entre los científicos. Los biólogos evolucionistas declararon que el genoma del chimpancé era evidencia a favor de la evolución humana, pero algunos paleoantropólogos se quedaron pensando cómo podrían haber evolucionado los humanos y los chimpancés basándose en el lugar donde se encontraron los fósiles de los chimpancés.

Según el paradigma evolucionista, los humanos y los chimpancés comparten un antecesor común. Unos 5 millones de años atrás, este primate ancestral dio origen a dos linajes evolucionistas que condujeron a los humanos y a los chimpancés. Los antropólogos consideran que la separación física y geográfica de los homínidos y los protochimpancés fue la "fuerza impulsora" para la evolución de humanos y chimpancés. Postulan que la formación del Valle de la Grieta aisló a los homínidos de África Oriental (una sabana cálida y seca) de los chimpancés de África Central y Occidental (junglas menos cálidas, y húmedas). El aislamiento geográfico de los homínidos y chimpancés, supuestamente, lanzó a estos dos linajes por trayectorias evolucionistas diferentes.

Los biólogos evolucionistas piensan que los homínidos fósiles como "Lucy", Homo erectus y los Neandertal documentan la emergencia de humanos.4 Sin embargo, hasta hace poco, los paleoantropólogos no tenían ningún fósil correspondiente para el linaje de los chimpancés.

Sorprendentemente, los primeros fósiles de chimpancés no se descubrieron en África Occidental o Central, sino en África Oriental, cerca del lago Baringo, en Kenia. Estos fósiles, consistentes en tres dientes, están fechados en 500.000 años de edad, lo cual significa que los chimpancés coexistieron con los homínidos. El Valle de la Grieta no brindó ninguna grieta geológica para historias evolucionistas separadas y, por lo tanto, hace fracasar una predicción clave del paradigma evolucionista humano.

Sally McBrearty, una de las paleoantropólogas que descubrieron los fósiles de chimpancés, señaló: "Esto significa que necesitamos una mejor explicación de por qué y cómo los chimpancés y los humanos tomaron caminos evolucionistas separados. El descubrimiento de que los chimpancés estaban viviendo en condiciones semiáridas así como en junglas parece hacer trizas la idea simplista de que fue el desplazamiento hacia la sabana lo que llevó a que los humanos caminaran erguidos".5

Si el descubrimiento hace añicos una "idea simplista", tal vez sea hora para una idea simple (y verificable): el modelo de creación de Reasons To Believe para los orígenes humanos.

Referencias

  1. The Chimpanzee Sequencing and Analysis Consortium, "Initial Sequence of the Chimpanzee Genome and Comparison with the Human Genome," Nature 437 (2005): 69-87.
  2. Ver Fazale Rana y Hugh Ross, Who Was Adam? A Creation Model Approach to the Origin of Man (Colorado Springs, CO: NavPress, 2005) para una discusión de comparaciones genéticas entre humanos y chimpancés desde una perspectiva de la creación.
  3. Sally McBrearty and Nina G. Jablonski, "First Fossil Chimpanzee," Nature 437 (2005): 105-08.
  4. Ver Who Was Adam? para un tratamiento de cómo el registro fósil de los homínidos crea problemas para la evolución humana.
  5. Michael Hopkin, "First Chimp Fossil Unearthed," news@nature.com (August 31, 2005), http://www.nature.com/news/2005/050829/pf/050829-10_pf.html, acceso el 30 de noviembre de 2005.

FILOSOFÍA / TEOLOGÍA

De qué forma los humanos difieren de los animales

por Kenneth Richard Samples

Para muchos, la distinción entre seres humanos y animales se ha desdibujado cada vez más. La exposición a la cosmovisión secular y naturalista -especialmente en la comunidad académica- puede dejarlo a uno pensando si las diferencias son simplemente una cuestión de grado. Según esta visión, la humanidad simplemente ha llegado a la cima de la pila evolucionista gracias a eventos fortuitos.

Sin embargo, los filósofos han identificado muchas formas en las que los seres humanos difieren dramáticamente de los animales. Hay rasgos humanos únicos que separan a los hombres de los animales en clase, y no sólo en grado. Desde la perspectiva de una cosmovisión cristiana, y específicamente a la luz del imago Dei (ver apartado), uno esperaría diferencias profundas, incluyendo las que siguen.1

Espiritualidad inherente

Los seres humanos tienen una naturaleza espiritual y religiosa inherente. La vasta mayoría de las personas de la Tierra buscan alguna forma de verdad espiritual o religiosa. La mayoría de los seres humanos tienen creencias religiosas arraigadas y participan en rituales religiosos intrincados. La búsqueda de Dios o de lo trascendente es una característica que define a la humanidad y se evidencia en prácticas comunes como la oración y la adoración, al punto que hay quienes han designado a los humanos como homo religiosus, u "hombre religioso". En contraste, el ateísmo formal es en gran parte inconsistente con la historia general de la naturaleza y práctica humanas. Aun los no creyentes profesantes (ateos, escépticos) buscan preguntas con relación al significado y propósitos últimos de la vida y están atraídos a lo que ellos consideran como de importancia y valor últimos. El filósofo Harold H. Titus ha dicho que aun los agnósticos y ateos "tienden a reemplazar a un dios personal por un dios impersonal: el estado, la raza, algún proceso de la naturaleza o la devoción a la búsqueda de la verdad o algún otro ideal".2

Entre todas las criaturas de la Tierra, el hombre es conciente en forma única de su muerte inminente. Este reconocimiento le provoca angustia personal, la contemplación de Dios y lo lleva a considerar la posibilidad de la inmortalidad. El antiguo filósofo griego Sócrates (c. 470-399 a.C.) dijo: "La vida no examinada no vale la pena ser vivida". Queda sólo al hombre contemplar lo que los filósofos llaman "las grandes preguntas de la vida". Los animales, por otra parte, pueden ser muy inteligentes, pero no muestran señal alguna de espiritualidad o preocupación por los temas últimos.

Comunicación sofisticada

Los seres humanos poseen capacidades intelectuales, culturales y comunicativas únicas. Los humanos son pensadores, capaces de forma única del razonamiento abstracto, y capaces de aplicar el principio lógico fundamental de la no contradicción (A no puede ser igual a A e igual a no A). Sólo las mentes humanas desarrollan proposiciones, formulan argumentos, sacan inferencias, reconocen principios universales y valoran la validez lógica, la coherencia y la verdad. Sólo los seres humanos se preguntan por qué el universo físico se corresponde con teoremas matemáticos abstractos.

Los humanos comunican su aprehensión de la verdad usando símbolos complejos (lenguaje). Este lenguaje es complejo y flexible (verbal o escrito). El lenguaje sirve para interconectar a la humanidad y establece la cultura humana y las instituciones societales. Los humanos tienen una profunda necesidad de comunicarse entre sí, y lo logran a través de un sofisticado proceso intelectual. En contraste, los animales también se comunican (y poseen muchas otras capacidades asombrosas), pero no trabajan con abstracciones ni formulan preguntas filosóficas.

Conciencia del tiempo y de la verdad

Los seres humanos son conscientes del tiempo, la realidad y la verdad. Estudian el pasado, reconocen el presente y anticipan el futuro. Las personas viven toda su vida conscientes de las restricciones del tiempo. Pero los seres humanos también desean trascender el tiempo; piensan en vivir para siempre. Las personas reflexivas se preguntan si su percepción de la realidad coincide con la realidad misma. Los seres humanos buscan de forma única la verdad, llevando a la fundación y el desarrollo de la filosofía, la ciencia, la matemática, la lógica, las artes y las cosmovisiones religiosas. Lo que es real (metafísica), lo que es verdadero (epistemología) y lo que es racional (lógica) son cuestiones supremas pero, nuevamente, sólo para el hombre.

Si bien los animales pueden tener un agudo sentido intuitivo del tiempo concreto, aun superior al del hombre (ej: algunos animales están más sintonizados con los cambios de estación), carecen de toda capacidad de abstracciones acerca del tiempo. Asimismo, los animales parecen estar conscientes de la realidad concreta, pero no indagan en cuestiones metafísicas, epistemológicas y lógicas.

Estas diferencias entre seres humanos y animales (que seguiremos tratando en el próximo número de Connections) pueden parecer obvias, pero hay personas que no se identifican con una cosmovisión cristiana que siguen cuestionando una visión bíblica de la creación. Hay mucho en juego. La disputa en curso sobre el estado del feto humano y el debate sobre la investigación de células madre embrionarias representan sólo dos ejemplos de grandes divisorias en las cosmovisiones. Un razonamiento correcto puede ayudar a aportar claridad a temas tan significativos.

¿Qué es el imago Dei?

Se han escrito libros enteros sobre el tema pero, brevemente, la teología cristiana histórica ha afirmado que la humanidad fue hecha en la imago Dei (latín para 'imagen de Dios') según Génesis 1:26, 27. Como corona de la creación de Dios, la humanidad exhibe de forma única la imagen de Dios por sus capacidades racionales, su volición moral, sus distintivos relacionales, sus cualidades espirituales y su dominio de la naturaleza. Los humanos reflejan el esplendor de su Hacedor, pero en una expresión finita. Como portadores de la imagen, los humanos poseen dignidad inherente y valía moral, y deben ser tratados con respeto, independientemente de la raza, el sexo, la clase o las creencias. La caída del hombre en el pecado empañó severamente esta imagen.

Referencias

  1. Para conocer más sobre el tema, ver Harold H. Titus, Marilyn S. Smith, and Richard T. Nolan, Living Issues in Philosophy, 9th ed. (Belmont, CA: Wadsworth, 1995), 28-29.
  2. Titus, Smith, and Nolan, 29.
  3. Este artículo ha sido adaptado del próximo libro de Kenneth Samples sobre cosmovisiones, con fecha de publicación en 2007.

LA CIENCIA AL DÍA

¿Y si no hubiera huracanes?

por David H. Rogstad, Ph.D.

Quienes hayan sufrido la reciente temporada de huracanes en el Atlántico Norte probablemente no quieran saber más del tema, más allá de una ducha por la tarde.

Una gran cantidad de muertos, pérdidas de propiedades astronómicas y una devastación aterradora le dan a estos ciclones tropicales su reputación como "actos de Dios". Las personas de todas partes se preguntan: "Si Dios es tan grande y ha diseñado el mundo, ¿por qué los huracanes habrían de ser parte de su creación buena?".

Esta pregunta merece una respuesta compasiva y meticulosa,1 pero este breve artículo aborda un aspecto de un tema tan complicado. ¿Cómo sería la vida si la Tierra no sufriera huracanes?

La evidencia científica sugiere que la velocidad de rotación de la Tierra probablemente tenga el mayor efecto sobre la cantidad y la intensidad de las tormentas que genera el planeta cada año.2 Si su velocidad fuera a cambiar en tan solo dos horas por día, frenándose de 24 horas a 26 horas, la cantidad de tormentas violentas, incluyendo tempestades y huracanes, ciertamente decrecería. (Por otra parte, una velocidad de rotación mayor produciría tormentas más numerosas y mucho más devastadoras.) Tal vez los huracanes podrían desaparecer por completo, de forma que los humanos podrían vivir en un entorno mucho más benigno que hoy, ¿o no? Hay evidencia de que un planeta sin huracanes, por devastadores que sean, podría no representar una mejora.

La Tierra deriva varios beneficios de las masivas tempestades (entre las cuales los huracanes son los más severos), incluyendo estos cinco.3

  1. Suficiente precipitación para regar la tierra. Partes importantes del mundo dependen de grandes tormentas para la provisión de agua para las necesidades básicas de la vida.
  2. Fertilizantes para las plantas a partir de los relámpagos. La "fijación" del nitrógeno por los relámpagos convierte parte del nitrógeno en el aire en una forma que las plantas pueden usar como alimento. Sin él, muchas plantas no podrían desarrollarse bien. Y las plantas son el fundamento de la cadena alimenticia de la humanidad.
  3. El podado de bosques y praderas por incendios provocados por rayos. Los incendios ayudan a mantener las diversas formas de vida necesarias para una ecología estable naturalmente, quitando de en medio vegetación vieja y estimulando el crecimiento de nuevas plantas requeridas para el alimento.
  4. El podado de bosques por fuertes vientos. Además de los incendios, los vientos arrancan de raíz los árboles más débiles y abren la cubierta de los bosques para permitir una mayor diversidad de plantas y animales.
  5. Precipitaciones que ponen fin a sequías. Tormentas severas como los huracanes (llamadas monzones, tifones o ciclones en otras partes del mundo) brindan provisiones de agua inmediatas y amplias que ponen fin a años de sequía.

La velocidad de rotación de la Tierra es lo suficientemente rápida como para brindar la cantidad y magnitud de tormentas precisas para sostener una rica diversidad de vida. Pero, junto con esa provisión, llegan ocasionales huracanes en ciertas regiones, tormentas con efectos locales trágicos. En vez de acusar a Dios de un diseño defectuoso o decir que Él no existe, o no le importa, tal vez la mejor respuesta sería investigar y brindar formas y medios para proteger mejor a las personas que viven en regiones propensas a huracanes. (Consulte el artículo para un diario escrito por el apologista de RTB Mark Ritter si desea ideas adicionales.4)

Referencias

  1. Ver Ronald H. Nash, Faith & Reason (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1988), 177-221; Kenneth Richard Samples, Without a Doubt (Grand Rapids, MI: Baker, 2004), 239-53; Hugh Ross, The Creator and the Cosmos, 3rd ed. (Colorado Springs, CO: NavPress, 2001), 175-99; and Krista Kay Bontrager, "Good God, Cruel World?" http://www.reasons.org/resources/apologetics/skeptics/goodgod.shtml, accessed 10/27/05.
  2. A. Navarra and G. Boccaletti, "Numerical general circulation experiments of sensitivity to Earth rotation rate," Climate Dynamics 19 (2002): 467-83.
  3. Chuck Doswell, "Is there a good side to severe storms?" http://webserv.chatsystems.com/~doswell/goodwx.html, accessed 10/27/05.
  4. Mark Ritter, "Maybe there's some good in those 'canes," North County Times, October 2005, acceso 11/15/05.

Traducción: Alejandro Field ― Original: Connections - January 2006

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